Hay quien lo llama salto al vacío, yo misma lo he hecho… Prefiero decir que me atrevo a emprender el vuelo, en mi dirección, con mis propias alas y mi propio viento.
Ahora La Casa del Árbol de Julia abre sus puertas de par en par, dedicándome plenamente a esta tarea que tanto disfruto.
Se acabó la oficina, desde el agradecimiento y el amor, y comienza mi nueva realidad! 
 ¡Gracias a todos los pasos que me trajeron aquí!